Los Aranceles de Trump Pierden 6-3
La Corte frenó a Trump, pero el caos comercial apenas comienza.
El 20 de febrero, la Corte Suprema le dijo “no” a Trump. Y no fue un no cualquiera.
En la edición #103 y en mis predicciones para el año 2026 mencioné por qué esta decisión podría marcar el mercado y por qué debíamos prestarle atención. Y finalmente tenemos claridad.
En una decisión 6-3, la corte determinó que Trump excedió su autoridad al imponer aranceles masivos usando una ley de emergencia económica de 1977 conocida como IEEPA. El Chief Justice John Roberts redactó la opinión mayoritaria, acompañado por una coalición poco usual: Sotomayor, Kagan, Gorsuch, Barrett y Jackson. Disintieron Thomas, Kavanaugh y Alito.
El argumento central fue limpio: antes de Trump, ningún presidente había usado esa ley para imponer aranceles, y menos de esta magnitud. El Congreso tiene el poder de fijar impuestos. El presidente, no, al menos no por esta vía.
¿Qué aranceles caen? Los “Liberation Day Tariffs” y todo lo impuesto bajo IEEPA. Estimaciones apuntan a que el gobierno recaudó más de $160 mil millones de forma ilegal, y que estos aranceles habrían generado $1.4 trillones en la próxima década. Todo eso, fuera.
Los aranceles de acero y aluminio bajo Section 232 sobreviven. Pero el grueso del arsenal tarifario de Trump quedó desarmado.
Trump no tardó ni unas horas en reaccionar. Llamó a los jueces de la mayoría “desleales a la Constitución” y sugirió que fueron “influenciados por intereses extranjeros.”
Esa misma noche, firmó un arancel global del 10% bajo la Section 122 del Trade Act de 1974. Mismo destino, distinto vehículo.
Pero hay una diferencia crucial: los aranceles bajo Section 122 deben terminar en 150 días a menos que el Congreso vote para extenderlos. Es decir, Trump metió el problema directo al regazo del Congreso, justo antes de los midterms de 2026. Te guste o no la administración de Trump, hay que admitir que es una respuesta inteligente.
¿Y el dinero que ya cobró?
Aquí viene la parte incómoda. El gobierno recaudó más de $160 mil millones en aranceles bajo IEEPA. El fiscal Kavanaugh, en su disidencia, señaló que la Corte no aclaró cómo se devolverían esos fondos. Pero la gente esta presionando, es mas, para finales de febrero ya se habían presentado más de 2,000 demandas para recuperar lo cobrado.
El gobierno dice que eso lo resolverán los tribunales inferiores. Los importadores, que en muchos casos ya pasaron los costos a consumidores, tienen un problema contable sin solución clara.
El panorama global
El fallo no calmó las aguas internacionales, las revolvió de otra forma. La Unión Europea pospuso por segunda vez la votación sobre su acuerdo comercial con EE.UU., y algunos líderes europeos advirtieron represalias si Washington no aclara su posición.
Japón, que el año pasado firmó un deal bajando sus aranceles a 15% a cambio de comprometer $550 mil millones en inversión, ahora se encuentra pagando lo mismo que todos los demás bajo el nuevo 10% universal. Su ministro de comercio ya pidió un trato diferenciado.
China, por su parte, dijo que está lista para “negociaciones honestas.” La verdad es que, a pesar de haber una decisión clara, no hay acciones concretas, así que más que un desenlace, hay más incertidumbre.
Lo que realmente importa
Este fallo no acaba con los aranceles. Acaba con la forma en que Trump los imponía: rápido, unilateral, sin límite de tiempo.
El poder tarifario vuelve donde siempre debió estar: el Congreso. Y el Congreso, en año de midterms, no tiene ningún incentivo de tocar ese tema.
El resultado más probable no es un mundo libre de aranceles. Es un mundo con aranceles más bajos, más negociados, y con mucha más incertidumbre sobre qué viene después.
Eso si, bajo el panorama de tensiones geopolíticas actuales, la Corte Suprema le quitó a Trump una herramienta muy importante de negociación.
Igualmente, los aranceles son medidas cuyos beneficios usualmente se ven a largo plazo, por lo que esta decisión, más allá de ayudar a la economía, la hiere aún más en el corto plazo.
Básicamente: los precios subieron cuando se anunciaron los aranceles en el 2025, el mercado cayó por miedo y los productores fueron golpeados. Ahora se promete devolver el dinero sin claridad sobre de dónde saldrá. Y como sabemos, el daño ya estaba hecho, los precios subieron con el anuncio, el mercado descontó el riesgo y el capital se evaporó. Revertir la política no revierte el daño, y ahora, Estados Unidos regresa a una dinámica de déficit creciente.
Esto sin agregar que, dada la situación en el Medio Oriente, recuperar ese residual de aranceles no es la prioridad del gobierno, y es muy posible que todo el capital disponible esté siendo destinado a otra cosa.
Para el mercado, eso no es claridad. Es otro tipo de ruido.
Nos leemos luego.
— Charlie Bloom
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