¿Comida a crédito? Así empieza una crisis
Buy Now Pay Later (BNPL) es posible en la plataforma de delivery mas grande de Estados Unidos. ¿Pedir comida a crédito? El síntoma de un problema más grande
Esta semana, DoorDash, el gigante del delivery en Estados Unidos, se asoció con Klarna, la plataforma de préstamos al consumidor, para habilitar pagos a plazos en pedidos de comida. Básicamente, "compra ahora, paga después" para pizzas y burritos.
La decisión fue algo controversial entre los inversores, ya que confirma dos cosas:
El consumo en Estados Unidos no está bien y no se espera una mejora a corto plazo.
El problema de deuda en los consumidores seguirá empeorando y, en muchos sentidos, es lo que mantiene el consumo (y casi la economía entera) a flote en EE.UU.
¿Cómo está el mercado del delivery?
DoorDash ha logrado posicionarse como el líder del mercado de delivery, superando a Uber Eats en participación de ventas durante la pandemia. Lo consiguió a través de adquisiciones estratégicas y campañas agresivas de captación de clientes.
Pero claro, esto no vino sin consecuencias. Entre 2021 y 2022, varias empresas de delivery empezaron a preocuparse por el impacto de la inflación y tomaron medidas drásticas:
Uber Eats implementó un recargo por combustible para los clientes en marzo de 2022.
DoorDash lanzó un programa de recompensas de gasolina para conductores y, a finales de 2022, anunció despidos para mejorar su eficiencia.
Grubhub aumentó la tarifa por milla para los conductores.
En junio de 2023, DoorDash hizo varios cambios en su aplicación para reducir la rotación de conductores y bajar los costos de adquisición.
Las empresas como DoorDash dependen directamente del poder adquisitivo de los consumidores. Pedir comida a domicilio es un lujo, y si el consumo empieza a contraerse, la perspectiva para estas empresas no es buena.
Un consumo impulsado por deuda
El sentimiento del consumidor ha estado en declive desde diciembre, especialmente con la imposición de tarifas que solo prometen un aumento en los precios en Estados Unidos. El reporte de marzo mostró un índice de confianza de 57,9, el más bajo desde noviembre de 2022 y muy por debajo del 63,2 que se esperaba.
Sin embargo, el gasto del consumidor ha seguido aumentando desde 2022. ¿Cómo es posible? La respuesta está en la deuda.
Según un informe de Research and Markets, se estima que el mercado de "compra ahora, paga después" (BNPL, por sus siglas en inglés) pasará de $109.000 millones en 2024 a $184.000 millones en 2030, con un crecimiento anual del 8,5% (CAGR).
Entonces, la verdadera pregunta es: ¿Esta bola de nieve de deuda es sostenible?
La respuesta es obviamente no.
A diferencia del gobierno de EE.UU., los ciudadanos no pueden imprimir más dinero para seguir funcionando en déficit. El día de pago llegará, y cuando lo haga, las consecuencias serán catastróficas.
¿Estamos ante una crisis financiera?
Ya vimos lo que pasó cuando la falta de liquidez en los bancos obligó a la Reserva Federal a rescatar a varias entidades para evitar un colapso.
Pero… ¿qué pasa si los consumidores dejan de pagar sus deudas? Si los consumidores no pagan, los bancos absorben las pérdidas y a su vez si los bancos entran en problemas de liquidez el estado es casi siempre el responsable de lanzarles un salva vidas en formas de dinero. Sin embargo, Estados Unidos afronta actualmente $1.15 billones, por lo que cada vez es mas dificil proveer liquidez . Y si al mismo tiempo el gobierno sigue con su plan de reducir la deuda "cueste lo que cueste", ¿estamos frente a la próxima crisis financiera?
El tiempo lo dirá. Lo que sí es evidente es que los consumidores han perdido el miedo a endeudarse, y parece ser la única manera en la que pueden seguir gastando.
En fin, endeudarse por un delivery es una irresponsabilidad financiera… pero, ¿quién soy yo para negarles un burrito que seguirán pagando el resto del mes?
Charlie B.



