Bloom #111: La inflación volvió, Warsh ya está al mando y el retail está comprando todo lo que se mueve y el Bitcoin se tambalea.
Mayo cerró con tres historias que se conectan: una guerra que calienta los precios, un nuevo jefe de la Fed con una agenda, y un mercado minorista que no conoce el miedo.
Mayo no fue un mes tranquilo. La inflación rebotó con fuerza, el estrecho de Ormuz siguió siendo el punto más tenso, y en los mercados el sentimiento pasó de pánico a euforia a cuídado en cuestión de semanas.
Hay mucho que procesar. Vamos por partes:
CPI — la inflación regresó, y la guerra tiene la culpa
El dato de inflación de abril fue un golpe de realidad. El CPI llegó a 3.8% anual, el nivel más alto desde mayo de 2023. Apenas unos meses antes estábamos en 2.4% y parecía que la inflación por fin se estaba domando.
El motor principal es uno solo: el petróleo. Desde que comenzó la guerra entre EE.UU., Israel e Irán a finales de febrero, el precio de la gasolina subió casi 50% y el crudo Brent cerró abril cerca de los $118 por barril, frente a los $70 previos al conflicto.
3.8% CPI anual abril 2026 — máximo desde 2023
+17.9% Aumento anual en costos de energía
+50% Subida de gasolina desde inicio del conflicto con Irán
La inflación subyacente, la que excluye energía y alimentos, subió más moderado, al 2.8%. Eso es relevante porque sugiere que el impacto inflacionario sigue siendo principalmente energético, no estructural. Si el conflicto se resuelve, los precios podrían bajar relativamente rápido. Si no, el problema se vuelve más profundo.
El próximo dato del CPI se publica el 10 de junio. Ese número va a decir mucho sobre hacia dónde va todo esto.
Por lo momentos se la tensiín esta en la administración de Trump, que desde el comienzo a empujado a los recortes en las tasas de interés ya que la inflación tendia a la baja, pero ahora con los repuntes de inflación lso expertos se plantean el que hibiese pasado si Powell no hubiese estado ahí para oponerse a los deseos presidenciales.
Pues lo sabremos pronto por que Powell ya no estará.
La Fed — Powell salió, Warsh entró. ¿Y ahora qué?
El 15 de mayo se cerró un capítulo. Jerome Powell terminó su mandato como presidente de la Reserva Federal tras más de ocho años al frente, período en el que el S&P 500 subió 169.6%, incluyendo una pandemia, una crisis de inflación y una guerra.
Kevin Warsh tomó el relevo. Y lo hizo en el peor momento posible: heredó una Fed dividida, una inflación que rebotó, y un presidente que quiere tasas más bajas ayer.
El problema de Warsh
Warsh llega con una agenda clara: cree que las tasas pueden bajar. Pero el resto del comité de la Fed no necesariamente está de acuerdo. En la última reunión de Powell, hubo cuatro votos en disidencia, la primera vez desde octubre de 1992 que eso ocurre. Varios presidentes regionales de la Fed quieren mantener una postura neutral o incluso dejar abierta la posibilidad de subir tasas.
Warsh hereda una economía construida sobre supuestos que el mercado de bonos ya no cree. Bajar tasas en este contexto no es solo una decisión técnica, es una pelea política dentro de la institución más poderosa de las finanzas globales.
El mercado por ahora no descuenta ningún recorte de tasas hasta finales de 2026 como mínimo. Y hay analistas que hablan de posibles subidas si la inflación sigue acelerándose. Eso es un escenario que hace pocos meses parecía impensable.
En el Bloom #110 hablamos de la tesis deflacionaria de Warsh. La idea de que la IA iba a bajar los precios y eso justificaba bajar tasas. Irónicamente, su primer gran reto como presidente de la Fed es exactamente el opuesto: inflación disparada por una guerra que nadie modeló en esa ecuación.
Medio Oriente: Ormuz, el petróleo y el costo real del conflicto
La guerra entre EE.UU., Israel e Irán que comenzó en febrero sigue sin resolverse. Y el epicentro económico del conflicto es uno: el estrecho de Ormuz, por donde pasa alrededor del 20% del petróleo mundial.
Lo que ha pasado en mayo resume bien la complejidad de la situación:
Irán amenazó con bloquear cualquier embarcación que no tuviera su permiso. EE.UU. respondió con un bloqueo propio a los puertos iraníes, impidiendo el movimiento de más de 70 buques. Japón tuvo que esperar semanas para que uno de sus petroleros transitara el estrecho, el primero en hacerlo desde que comenzó el conflicto. Y el costo militar para EE.UU. ya supera los $29,000 millones, con estimaciones de que podría llegar al billón de dólares.
Resultado: $118 Precio del crudo Brent en abril (vs $70 pre-guerra)
Hay negociaciones en curso. Hay alto al fuego frágil. Hay diplomacia entre China, Irán y EE.UU. corriendo en paralelo. Pero también hay infracciones constantes al cese del fuego y voces dentro de Israel que dicen preferir que el bloqueo en Ormuz continúe.
La variable a monitorear es simple: si el estrecho de Ormuz se abre de manera estable, el petróleo baja, la inflación cede, y la Fed tiene más margen para actuar. Si el conflicto escala, todo lo contrario. Todo el tablero económico de la segunda mitad de 2026 depende en gran parte de lo que pase en ese estrecho de 33 kilómetros.
Mercados: el retail en modo euforia y lo que eso dice
Mientras el mundo macro se complica, el mercado minorista estadounidense entró en modo euforia. El volumen de trading retail en mayo va camino a superar en un 10% el récord previo, el que se estableció en enero de 2021, durante el boom de las meme stocks.
El S&P 500 tocó 21 nuevos máximos históricos en lo que va del año. El Buffett Indicator, que compara la capitalización total del mercado con el PIB, llegó al 236%, el nivel más alto de la historia. Y los inversores en ETFs apalancados de acciones individuales siguieron metiendo dinero a tasas récord.
La tasa de ahorro de los hogares cayó 3% en los últimos 12 meses. La gente está invirtiendo más con menos colchón. Eso puede funcionar mientras el mercado sube, pero se convierte en un problema serio cuando deja de hacerlo.
¿Hay que preocuparse?
Depende de cómo leas la situación. El argumento alcista es real: los márgenes corporativos del S&P 500 están en 13.4%, el nivel más alto desde 2009, y la economía sigue creciendo aunque moderado. Hay una base sólida debajo de los precios.
El argumento de cautela también es real: el mercado nunca ha estado tan caro en términos históricos, la tasa de ahorro baja y el apetito por riesgo máximo suelen aparecer juntos cerca de los techos de ciclo, no al principio de los rallies.
Lo que sí es claro es que esta generación de inversores aprendió a comprar las caídas y a no salir del mercado. Y mientras esa convicción se mantenga, hay un piso permanente de demanda que antes no existía. Eso cambia la dinámica, aunque no elimina el riesgo.
Bitcoin a la baja, ¿tocamos fondo?
Ya lo habíamos dicho: el piso parece haber pasado, pero la recuperación no es lineal.
Luego de romper los $80,000, Bitcoin no encontró terreno estable. Sin estabilidad, era solo cuestión de tiempo perder el recorrido logrado. Se perdió el territorio de los $80,000, no se resistieron los $70,000, y por el momento el precio rebota alrededor de los $66,000. La barrera de los $60,000 no parece estar en el horizonte inmediato, pero tampoco una recuperación sostenida.
En ese contexto llegó el titular de la semana: MicroStrategy vendió Bitcoin por primera vez desde 2022.
El mercado reaccionó con nerviosismo. Las acciones de la compañía cayeron más del 5% en un día. Pero la historia real es más aburrida de lo que el titular sugiere: vendieron 32 BTC, aproximadamente $2.5 millones, para pagar dividendos de sus acciones preferentes. Eso representa el 0.004% de sus reservas totales de 843,706 BTC.
Como lo resumió un analista que se viralizó: “El titular asusta. Los números cuentan otra historia.”
Lo relevante no es la venta en sí, es lo que simboliza. MicroStrategy construyó toda su narrativa sobre el HODL eterno. El solo hecho de que vendieran, aunque sea una cantidad marginal, abre la pregunta sobre qué pasa si Bitcoin no recupera niveles por encima de los $70,000 y la empresa necesita liquidez para cubrir sus compromisos en dólares.
Por ahora, mi lectura es la misma: seguimos en territorio de acumulación para quien tiene perspectiva de largo plazo. Pero el camino no va a ser en línea recta, y los titulares como el de MicroStrategy van a seguir generando volatilidad en el corto plazo.
IA — Anthropic supera a OpenAI en valoración
Una nota rápida del mundo de la IA porque es relevante para entender hacia dónde fluye el capital: el 28 de mayo, Anthropic cerró una ronda de $65,000 millones a una valoración de $965,000 millones — superando a OpenAI, valuada en $852,000 millones, por primera vez.
Hace apenas tres meses, Anthropic valía $380,000 millones. En 90 días, más que duplicó su valoración. Ese es el ritmo al que se está moviendo el dinero en IA.
También se anunció la salida de Claude Opus 4.8, el modelo más avanzado de Anthropic hasta la fecha, y hay señales de que un modelo de categoría “Mythos” llegará a todos los usuarios en las próximas semanas. La carrera entre Anthropic, OpenAI y los laboratorios chinos sigue sin dar tregua.
Para los que siguen el mercado de IA como indicador: cuando el capital sigue fluyendo a estas valoraciones en medio de una guerra y una inflación elevada, dice algo sobre cuánto confían los grandes inversores en el potencial de largo plazo del sector.
Mayo fue el mes donde quedó claro que el optimismo del mercado y la complejidad del mundo real pueden coexistir durante un tiempo — pero no indefinidamente. El petróleo, la Fed y el estrecho de Ormuz van a dictar el tono de lo que viene.
Nos vemos en la próxima.
— Charlie B.
Todo el contenido es solo con fines informativos. Este newsletter de Charlie tiene un carácter general y no considera ni aborda ninguna circunstancia individual, y no es un consejo de inversión, ni debe interpretarse de ninguna manera como consejo fiscal, contable, legal, empresarial, financiero o regulatorio. Debe buscar asesoramiento legal y financiero independiente, incluido el asesoramiento sobre las consecuencias fiscales, antes de tomar cualquier decisión de inversión.

