Bloom #109: Crisis en energía, fraude en IA y quiebre técnico
Geopolítica, cracks en la cadena de IA y señales técnicas que no se pueden ignorar.
Si febrero fue intenso, marzo no se quedó atrás. Vamos por partes.
El Medio Oriente: la fuerza dominante
El conflicto con Irán se convirtió en el tema macro más importante del momento, y los mercados lo están sintiendo en todos lados.
Este tema se mueve rápido, y seguirle el paso es cuestión de estar constantemente actualizados. Como este newsletter se escribe una vez al mes, quería dejarles una línea de tiempo de lo ocurrido.
Las primeras dos semanas de marzo:
Los mercados de renta variable han retrocedido 6.8% desde los máximos de enero. El petróleo se disparó tras el bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz, uno de los puntos más críticos del comercio global de energía.
El Brent cerró en $108.65 por barril, su nivel más alto desde julio de 2022, llegando a tocar $119.11. El WTI superó los $99. El gas natural europeo subió 24% en una sola sesión.
Para ponerlo en perspectiva: por el Estrecho de Ormuz transita aproximadamente el 20% del petróleo global. Cerrarlo, aunque sea temporalmente, no es un evento menor. Es una perturbación estructural.
Las últimas dos semanas de marzo:
El viernes 20 hubo algo de alivio tras reportes de que aviones y helicópteros de EE.UU. comenzaron operaciones para reabrir el estrecho. El petróleo retrocedió ligeramente. Pero los mercados cerraron su cuarta semana consecutiva en rojo, y los yields del Tesoro subieron mientras las probabilidades de recortes de tasas se evaporaron.
El foco del mercado ya no está en los fundamentales macro. Está en la seguridad física del suministro energético. Y eso, históricamente, es señal de que el ruido va a durar.
El martes 24, Donald Trump afirmó que EE.UU. está negociando con “las personas correctas” en Irán, asegurando que Teherán acordó “nunca tener un arma nuclear” y que envió un “regalo muy grande” relacionado con petróleo y gas.
Parece que la narrativa busca traer algo de calma a los mercados, aunque puede que ya sea muy tarde y muchos estén en modo pánico.
Y no olvidemos algo. En ediciones anteriores mencioné cómo un conflicto en el Medio Oriente podría erosionar la autonomía fiscal de EE.UU. si los agentes externos comenzaban a vender activos americanos. Todavía no estamos ahí, pero ouede que la “falsa calma” tenga mucho que ver con esto.
El escenario de guerra, si bien le da una ventaja competitiva a Estados Unidos en el mercado energético, también deja una factura muy alta. Tras lo ocurrido en Venezuela, EE.UU. ya había asegurado buena parte del supply global, pero parece querer más, sin importar el costo.
Los inversionistas, por ahora, están cautelosos. Históricamente, conflictos en el Medio Oriente vienen acompañados de debilidad en la bolsa… pero también de oportunidades.
El panorama técnico: una señal que importa
En medio de todo esto, el S&P 500 rompió su media móvil de 200 días por primera vez desde mayo pasado.
Esto no es menor.
La media de 200 días es uno de los indicadores más seguidos por institucionales para definir tendencia. Perderla, y mantenerse por debajo, históricamente indica que los compradores de caídas desaparecen.
Las Magnificent 7, especialmente Tesla y Nvidia, han liderado la caída. Mientras tanto, small y mid caps han mostrado relativa resiliencia.
Y como si fuera poco, la tasa hipotecaria a 30 años subió a 6.31%, su nivel más alto desde septiembre, presionando aún más al mercado inmobiliario.
El efectivo empieza a posicionarse como el activo defensivo preferido. O al menos, todos creíamos en esa narrativa.
Sin embargo, el día de ayer cambió un poco el panorama.
El lunes 24 de marzo de 2026, cuentas desconocidas vendieron 6,200 contratos de futuros de Brent y WTI, equivalentes a $580 millones, apenas 15 minutos antes de que Donald Trump anunciara “conversaciones productivas” con Irán.
Trump había pasado el fin de semana amenazando con “obliterar” instalaciones iraníes si el Estrecho de Ormuz permanecía cerrado, aumentando la sensibilidad del mercado antes de su giro el lunes.
Un análisis del Financial Times, usando datos de Bloomberg, confirmó el pico en volumen a las 6:49 a.m., mientras los futuros del S&P 500 también registraban movimientos bruscos antes del anuncio.
En este entorno, no es fácil encontrar refugio. El sector energético parece una opción lógica, pero muchas acciones ya han descontado el escenario actual. Entrar ahora puede ser comprar en el pico.
Y sin querer sonar conspiranoico, en momentos de tensión geopolítica, simples declaraciones pueden cambiar el juego rápidamente. Para muestra, un botón.
Por eso, me enfoco en lo que sí ofrece oportunidades.
Mientras el oro corrige tras máximos históricos, Bitcoin empieza a estabilizarse en el rango de $68K–$71K, manteniendo el “piso” en medio del pánico.
Dato interesante: desde el inicio del conflicto, el oro ha caído 13%, mientras Bitcoin ha subido 34% frente al oro.
No es para ignorar.
Sí, BTC sigue cerca de 40% por debajo de su máximo histórico. Pero ha resistido el entorno y sigue respetando su narrativa de ciclo.
Super Micro: el escándalo que nadie vio venir
La historia más grande de la semana a nivel corporativo.
Super Micro se desplomó 28.37% en una sola sesión después de que el Departamento de Justicia presentara cargos contra el cofundador Yih-Shyan “Wally” Liaw y otros ejecutivos.
¿El motivo? Un esquema para contrabandear $2.5 mil millones en servidores de IA con chips avanzados de Nvidia hacia China, violando controles de exportación.
El sistema utilizaba empresas pantalla en el sudeste asiático y documentos falsificados para ocultar los envíos. Un tercer implicado, el gerente de ventas con sede en Taiwán, sigue prófugo.
El colapso borró cerca de $4.7 mil millones en capitalización en un solo día.
El contagio fue inmediato: Nvidia cayó 1.66% (SMCI representa ~9% de sus ingresos) y AMD retrocedió 2.32%. Dell, en contraste, subió 5.72% en lo que analistas describieron como un “vuelo hacia la gobernanza”.
La ironía: esto ocurre justo cuando Jensen Huang proyecta que el mercado de chips de IA superará el $1 trillón para 2027.
La oportunidad sigue intacta. Pero la cadena de suministro acaba de mostrar una grieta.
Aun así, esto parece más un bache que un cambio de tendencia para Nvidia y otros líderes del sector. Todavía no han llegado a su techo.
En resumen… Varias fuerzas, un solo resultado: incertidumbre.
No es el fin del mundo.
Pero tampoco es momento de ignorar las señales.
Nos leemos luego.
Charlie B.
Todo el contenido es solo con fines informativos. Este newsletter de Charlie tiene un carácter general y no considera ni aborda ninguna circunstancia individual, y no es un consejo de inversión, ni debe interpretarse de ninguna manera como consejo fiscal, contable, legal, empresarial, financiero o regulatorio. Debe buscar asesoramiento legal y financiero independiente, incluido el asesoramiento sobre las consecuencias fiscales, antes de tomar cualquier decisión de inversión.

