Apostar ya no es un vicio. Es infraestructura.
Kalshi y Polymarket prometen financializar todo. La pregunta es: ¿cómo?
En el año de la IA, los robots y las computadoras cuánticas, hay un sector que puede cambiar el mundo de manera silenciosa pero permanente.
Kalshi y Polymarket están cada vez más presentes. Lo que comenzó como apuestas sobre eventos triviales, “¿habrá sol mañana?”, se ha convertido en un indicador sorprendentemente preciso de cómo se desarrollan los eventos del mundo.
Los números hablan solos: a febrero de 2026, el volumen total del mercado de predicciones supera los $127.5 mil millones, con 2.49 millones de usuarios únicos y un open interest que sobrepasa los mil millones de dólares. En 2025 el volumen total superó los $44 mil millones, con Polymarket y Kalshi generando entre el 85% y 90% del total. Para contexto: eso representa un crecimiento de 130 veces. De menos de $100 millones mensuales a principios de 2024 a más de $13 mil millones al cierre del año.
Está claro que los mercados de predicción llegaron para quedarse. La pregunta es: ¿cómo nos afecta?
La visión de largo plazo: financializar todo
El CEO de Kalshi ha sido directo sobre su visión: convertir cualquier diferencia de opinión en un activo intercambiable. En otras palabras, monetizar la división de opiniones, un mercado 100% especulativo que, llevado al extremo, podría significar la muerte de la generación de valor real.
Éticamente, hay algo incómodo en imaginar un futuro lleno de “traders de posibilidades” que generan millones simplemente con base en la opinión mayoritaria. El problema se complica cuando entra el factor humano.
Si hay dinero de por medio, ¿cómo estas predicciones no van a afectar la realidad?
El mejor ejemplo fue el discurso de Karoline Leavitt. El 7 de enero, la vocera de la Casa Blanca concluyó su rueda de prensa, abruptamente, a los 64 minutos y 30 segundos, justo antes de los 65 minutos que Kalshi había establecido como umbral. El mercado mostraba un 98% de probabilidad de que el discurso superara esa marca. Quienes apostaron en contra ganaron hasta 50 veces su dinero en segundos. El clip se volvió viral. Las sospechas de manipulación fueron inmediatas.
Kalshi confirmó que el volumen total del mercado era apenas $3,400, con la posición más grande en $186, por lo que calificaron las acusaciones de insider trading como “infundadas.” Puede que haya sido una coincidencia. Pero el punto sigue en pie: cuando el dinero depende de las acciones de alguien con poder, el incentivo para manipular está ahí, lo quieras ver o no.
El CEO de Polymarket tiene una postura curiosamente honesta al respecto: el insider trading en estos mercados es inevitable, y es mejor abrazarlo que combatirlo.
La verdad es que ya vivimos en un mundo donde mucho parece estar controlado por un pequeño grupo. Los mercados de predicción simplemente llevan eso a acciones que antes no eran tan directamente monetizables.
¿Pero esto es legal? ¿Y cómo funciona?
Buena pregunta. Y la respuesta es más interesante de lo que parece.
En un casino o casa de apuestas tradicional, tú juegas contra la casa. Aquí es diferente. En Kalshi y Polymarket, los contratos funcionan como futuros: tú firmas un acuerdo con una contraparte; uno dice que el precio de X va a superar cierto nivel, el otro dice que no. Cuando llega el momento, el que estaba equivocado paga. La plataforma nunca se involucra como contraparte.
Eso los convierte en algo muy específico bajo la ley: no son apuestas, son contratos de eventos. Y eso los pone bajo la jurisdicción de la CFTC, la Commodity Futures Trading Commission, no de las comisiones de juego de cada estado. Kalshi obtuvo su aprobación como Designated Contract Market en 2020, lo que le permite crear y ofrecer estos contratos bajo la ley de commodities. A principios de 2026, la CFTC oficialmente los designó como “swaps”, colocándolos bajo jurisdicción federal exclusiva.
Polymarket tomó un camino diferente. Opera sobre el blockchain de Polygon, donde los smart contracts automatizan todas las operaciones, trades, liquidez y pagos, sin intermediarios, en USDC, una stablecoin con paridad 1:1 al dólar. En la práctica: tú compras shares de “Sí” o “No” sobre un evento. Si aciertas, cada share vale $1. Si no, vale $0. Todo se ejecuta automáticamente a través del blockchain, la plataforma nunca toca tus fondos directamente.
El resultado es un mercado peer-to-peer puro. La casa no gana ni pierde. Solo facilita el encuentro entre contrapartes.
¿Sirven para algo útil?
Sí y no... aquí está el lado interesante.
Datos de Polymarket muestran una precisión de hasta el 91% en sus pronósticos, días antes del evento. Y la razón va más allá de la sabiduría colectiva: basta que todo el mundo se crea una mentira para que esta se convierta en verdad.
Si todo el mundo cree que el precio de una acción va a caer a final de mes, y la mayoría apuesta a que esto pase, el mercado usualmente reacciona en consecuencia. En ese mismo escenario, los dueños de dicha acción es muy posible que se sientan presionados a vender, ya qu todos esperan que la acción colapse, y nadie quiere comprar.
Es así: los mercados van reaccionando a eventos en tiempo real.
El mejor ejemplo fue el nombramiento del nuevo chairman de la Fed. Los mercados de predicción anunciaron al ganador con meses de anticipación. No solo anticiparon la noticia, las expectativas del mercado financiero se ajustaron con tiempo.
Esto abre una posibilidad que no existía antes: por primera vez, organismos como la Fed podrían tomar decisiones basadas en una muestra de la economía en tiempo real, no en datos del pasado. La diferencia entre política activa y política reactiva.
Recordemos que todos los indicadores económicos son una muestra pasada. Los bancos centrales siempre han actuado sobre lo que ya ocurrió. Los mercados de predicción ofrecen algo diferente: actuar sobre lo que la gente cree que va a pasar.
Claro que esto tiene su trampa.
¿Qué pasa si las predicciones se equivocan? La consecuencia es mayor. Imagina que todos esperan que la inflación baje, la Fed toma medidas de expansión, y entonces un evento externo dispara la inflación de todas formas, pero las medidas expansivas ya están corriendo, sumando al problema. Es debatible que sin los mercados la Fed hubiera actuado igual al ver la inflación subir. Pero en el escenario con mercados de predicción, las apuestas son más grandes en ambos lados.
Y sin olvidar el factor vicio. La posibilidad de apostar sobre absolutamente todo abre una puerta enorme hacia la adicción, y eso no es un riesgo menor.
Lo que sí es claro es que los mercados de predicción no son una moda. Son infraestructura. La pregunta ya no es si van a crecer, es quién va a controlarlos, cómo van a regularse, y si vamos a usar esa información inteligentemente o simplemente vamos a apostar con ella.
Nos leemos luego.
— Charlie Bloom
Todo el contenido es solo con fines informativos. Este newsletter de Charlie tiene un carácter general y no considera ni aborda ninguna circunstancia individual, y no es un consejo de inversión, ni debe interpretarse de ninguna manera como consejo fiscal, contable, legal, empresarial, financiero o regulatorio. Debe buscar asesoramiento legal y financiero independiente, incluido el asesoramiento sobre las consecuencias fiscales, antes de tomar cualquier decisión de inversión.

